Hola, mi nombre es Yesenia.
Antes que nada, permíteme lector presentarme como cualquier chica a sus veintitantos, que estudia, trabaja y ha conocido el amor como todos.
La mayoría de tiempo me gusta mi vida, y al mismo tiempo siento que no la merezco tal cual. Quisiera ser una gran profesional haciendo lo que me agrade y/o guste; por que a decir verdad, lo que me apasiona son otros intereses como la literatura, aprender muchos idiomas y cuidar de los animales, más que nada la fauna urbana, sueño con la utopía de ver las calles sin dolor animal, sin el sufrimiento innecesario de los animales, y lo digo utópicamente porque yo no soy vegetariana o vegana. (disculpa me he distraído mucho)
Pues bien, quiero empezar aclarando que el amor que siento por mi madre y mi familia es único, entero e infinito, como nos suele pasar a la mayoría; pero que en cuanto a sentir amor hacia una pareja las cosas sí que varían, y mucho.
Mi vida empezó con mi primer y único amor de veinte años y que hasta la fecha (2016) , es mi pareja. Llevamos ya unos cuantos años "juntos" y algo revueltos (más de lo que quisiera), y se puede decir que nos conocemos muy bien, pero eso no quiere decir que nos llevemos de maravilla
Hace más de un año que tuvimos nuestra pelea seria y fuerte, fruto de ello nos distanciamos y posteriormente nos separamos, debo decir que fue sólo un mes el que resistí, y él por su parte, estar lejos; cometí el error de regresar con él, digo el error porque no estaba en mis cinco sentidos para conversar con él y mucho menos retomar la relación. En la actualidad me he preguntado a mi misma y al destino: ¿Qué hubiese sido de mi ahora, si aquella noche, aquel día, aquella celebración, no se hubiese dado? ¿Estaríamos juntos o estaría yo sola o quién sabe, con un nuevo amor?
Ese tipo de preguntas jamás serán contestadas por nadie, ya bien sea por que a veces recuerdos vienen a mi producto de una pelea o discusión, o simplemente por ser imposibles.
Y qué sería de mi sin él, sin todo el amor/odio le que tengo, sin mis pasiones desbordadas en su piel, sin mis llantos agónicos que ahogan en silencio un ¿por qué?, que sería de mi sin sus enseñanzas a amar, a tolerar, a descubrir, a sentir el cielo con su felicidad y el ideal de una familia, a sentir los celos, el sufrimiento y el dolor de odiarlo y quererlo tanto.
La verdad es que es cierto aquella frase de "amarte duele tanto, que mi corazón llora sangre por tí" y tu ni siquiera lo sabes, o quizá no quieras admitir en la realidad, el daño que me hacen tus estúpidos juegos.
Así con todo eso, te amo tanto José....

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